"El Relato" VI Parte... El Principio o El Final???

Por fin era viernes…
Curiosamente y por encima de todo pronóstico, debido a esta “dichosa crisis”, había tenido una semana de mucho trabajo, y hoy había salido de la oficina un poco más tarde de lo habitual, debía dejar zanjados algunos temas, quería que todo estuviera perfecto para el lunes, pasar sin problemas la auditoría y que la empresa que le habían asignado obtuviera el certificado de “calidad”…

Aún así no era lo suficientemente tarde para que el metro se llenara con los típicos usuarios de fin de semana que utilizan el transporte público para moverse por las distintas zonas de ocio y cultura de la ciudad.

Tal vez debido a ese lapsus de tiempo había tenido la opción de viajar sentada cómodamente, y mientras escuchaba “la banda sonora” del día, recostaba su cabeza en la ventana mientras su flequillo estilo “Françoise Hardy” en los años 70’ ocultaba la mitad de su cara…
Aunque por lo visto no era la única que hoy había hecho horas extras y se había visto beneficiado por las circunstancias aprovechando la opción que hoy se le brindaba…

De repente, y sin haberse dado cuenta del tiempo transcurrido, un leve zarandeo y una voz de “durazno”, algo así como de locutor de radio de madrugada, y con un inconfundible acento italiano, la puso en alerta…

- “Perdona que te haya despertado, pero coincido contigo cada día y sé que esta es tu parada…”
Tragó saliva para poder mediar palabra…

- “Ufff!!! Gracias!!! Estoy un poco cansada, te lo agradezco… de no ser por ti… no sé dónde hubiera terminado la jornada!!!”

Se puso en pié, desde la puerta le dedicó la mejor de sus sonrisas y guiñándole un ojo a modo de agradecimiento y despedida, abandonó el vagón…

Debido al agotamiento acumulado durante toda la semana, subió con dificultad las escaleras de la estación de metro, contando uno a uno los escalones que normalmente sorteaba de dos en dos pensando por un momento en como se lo “montarían” para entrar y salir de allí las personas con movilidad reducida…

Al salir respiró hondo inhalando así el humo de tabaco negro que acababa de encender un adolescente inconsciente que aguardaba en el punto de encuentro a sus amigos para salir de marcha por la gélida noche que cubría Barcelona…

Abrochó por completo su abrigo y cubrió su cuello con el foulard, hacía frío, pero dirigió sus pasos a ritmo lento recordando todo aquello que “supuestamente” había soñado en el transcurso de siete paradas…

Se detuvo en el semáforo para cruzar al otro extremo de la calle, antes de llegar a casa quería aprovisionarse de algo dulce a ser posible con sabor a chocolate, que hiciera más placentera su solitaria noche de viernes y aunque había dejado de fumar, un deseo incontrolable hizo que cambiara su rumbo en busca de cigarrillos…

Parpadeó varias veces sorprendida al ver aquel payaso triste dibujado en el cartel de la marquesina del bus que tenía justo en frente, estaba flipando!!! y eso mismo pensaron los transeúntes que pasaban a su lado…

Seguramente llevaba semanas pasando junto aquel cartel, pero sólo hoy se había percatado de su existencia, tal vez su subconsciente lo tenía presente y de ahí la implicación de aquel “personaje” en su “sueño”…

Paró frente a la puerta del estanco, y con gesto de indignación exclamó… “mierda”!!! miró la hora en el teléfono móvil y en ese momento fue consciente de que era demasiado tarde…

Un viernes más tendría que conformarse endulzándose con la sonrisa y la mirada del “presentador” del programa del corazón de turno y respirar el humo con aroma de vainilla que desprende el quemador de esencias…

Resignada, decepciona y abatida llegó hasta el portal de su casa, y cuando iba a coger las llaves se percató que su bolso estaba abierto…
Por un momento se sofocó, “me han robado”!!! pensó…, pero no, todo estaba en su sitio…

Se quedó inerte frente a la entrada, desconcertada por lo que estaba ocurriendo y sorprendida de la propia expresión de su cara la cual veía reflejada en el cristal de la puerta de entrada, -“esto lo cuento en mi blog y no se lo cree nadie”!!! exclamó en voz alta al ver una nota de papel reciclado cuidadosamente doblada en la que además de un nombre y un número de teléfono escritos en color plata rezaba así:
“Desearía conocerte”…

Entró en casa nerviosa, se sentía como una adolescente a la que acaban de besar por primera vez… y sin despojarse del abrigo se sentó frente al portátil y comenzó a escribir…

"El Relato" V Parte... Ad Calendas Grecas... (Por "A. Corvinus")

El payaso cara a cara se acerca hacia ella muy deprisa y de un empujón vuelve a meterla en los servicios arrinconándola contra la pared.
Suerte o desgracia no hay nadie mas allí dentro.

Mientras una mano del payaso se introduce y saca algo de su propio pantalón…
El pánico se apodera de ella y va a gritar como nunca antes lo ha hecho.
Cuando aparece algo parecido a una cartera, el payaso la abre y en ella puede leer Giovanni Cormano, Arma dei Carabinieri "
¿¿Policía?? Es policía y le ha dado un susto de muerte que podría haberla dejado tiesa allí mismo. El la incorpora y se aparta un poco disculpándose por la manera de acercarse a ella pero no podía descubrirse antes y necesita acelerar las cosas.

Todo ello en un correcto español a pesar del encantador acento Italiano en su voz. ¿Porqué Italo? medida cautelar, las mafias y los criminales de este país conocen a todos los agentes locales.

Con voz firme le dice:
“Soy un agente encubierto de nuestra división que enlaza con la policía de tu gobierno y en caso de tener comprometida mi identidad tendría que dar muchas explicaciones por no mencionar la montaña de papeles a rellenar… y ese Señorita, es un tiempo del que no disponemos ahora mismo.”

Ella replica:
“¿Disponemos?”

Giovanni:
“Sí, me refiero a los dos.”

Isabel:
“¿Y yo qué tengo que ver con todo este lio??”

G:
“Veamos, tú eres Isabel Saenger Marín de 31 años hija de madre Española y padre alemán con residencia en la calle...”

Interrumpe ella...
“Todo eso puedes saberlo con la documentación que me has robado tú o el otro elemento de mi bolso.”

G:
“Correcto, pero si fuera un criminal y quisiera algo más de ti o bien lo tomaría por la fuerza o te dejaría malherida para conseguirlo, pero en ningún caso estaríamos hablando, verdad?”

“Déjame continuar, que esto no sale en tu documento de identidad.
Estudiante de microbiología avanzada a tu edad, obtienes licenciatura doble en medicina y cirugía el año 1998 y posteriormente destacas con honores en la especialización de enfermedades infecciosas.
Eres alguien fuera de serie en tu categoría.”

Ella se queda muy sorprendida y apenas acierta a contestar asombrada:
“Veo que me conoces muy bien y yo apenas se nada de mi agresor excepto que dice ser policía y que tiene unos métodos que dejan mucho que desear.”

G:
“Te mereces una buena explicación pero hemos de irnos a un sitio mas seguro donde podamos hablar y responder a tus preguntas.
Evidentemente a tu casa no puedes ir, está bajo vigilancia y no es casualidad que te hayan encontrado dos veces.”
“Así pues, creo que el hotel donde me alojo hace dos días es un lugar idóneo por ahora, además está muy concurrido por si tienes miedo de mi y deseas pedir ayuda. ¿Te parece razonable?
Para facilitar las cosas yo me quitaré este disfraz de payaso y tú te lo has de poner. Saben que has entrado aquí y estarán vigilando el acceso.
Tendrías que salir tu primero y yo te seguiré hasta encontrarnos en la superficie de la calle.”

Instintivamente contesta ella.
“¿Que te hace pensar que voy a ir contigo a ningún lado?”

Isabel esta confundida y desorientada completamente. Su vida ha dado un giro inesperado en las últimas horas y nada parece tener sentido, no sabe que pensar o a quien creer. Además, ha de decidir si confía en la palabra de este supuesto policía y dejarse llevar o huir desesperadamente en cuanto él baje la guardia y la atención sobre ella…

Sin embargo ese primigenio instinto ancestral que además es algo que las mujeres tienen muy desarrollado, le dice que puede fiarse de este hombre.
Otro detalle que decanta la balanza a favor de este nuevo dilema es el hecho que este payaso no se parece en nada al anterior que se había cruzado en su vida. Parece más limpio, bien formado y además huele bien.
Sí, parece una tontería pero son esos pequeños detalles que pueden cambiar el curso de los acontecimientos y que hablan de uno mismo mucho antes
que sonido alguno sea emitido por los labios.
Decididamente no son la misma persona y le intriga el motivo.

“Creo que por ahora me fiaré de ti, pero si intentas algo lo vas a lamentar”

Ella se viste con el traje que le viene grande, pero claro siempre son así en los caracteres del circo.
Se coloca la peluca de color y una nariz roja enorme que termina por desdibujar su cara femenina, todo el conjunto es más bien gracioso pero se siente completamente ridícula vestida de esta tesitura.
Al salir de los servicios, la cabeza más bien baja en dirección a la calle según lo acordado y al subir las escaleras una bocanada de aire fresco rebaja su nivel de adrenalina y ansiedad.


Minutos después aparece un taxi, como es habitual en una gran ciudad y ambos suben a el, sin complicaciones hasta el momento.

De camino al hotel ella puede examinar mas cuidadosamente a su acompañante mientras viajan en el coche. Ahora puede apreciar mejor a “Giovanni”, se ve claramente que le gusta cuidarse, de marcadas facciones y penetrante mirada, no es especialmente guapo pero tiene un atractivo difícil de pasar por alto y que termina por llamar profundamente la atención de Isabel.
Es educado y amable en todo momento, quizás demasiado…
Si bien ella no es tan inocente como podría parecer, el cansancio se apodera de su cuerpo y es la primera vez en mucho tiempo que se siente reconfortada y segura con un hombre, si además tenemos en cuenta la vorágine de acontecimientos que han sucedido y que todavía esta tratando de asimilar.
El taxista mientras conduce a la dirección indicada, mira por el espejo interior a la curiosa pareja de clientes que lleva sin decir palabra y sonríe.
Cosas más extravagantes ha llevado en su coche y su oficio no es el de formular preguntas a quien paga por sus servicios.

Llegando al hotel, céntrico y de apreciación lujosa ella se tranquiliza más y comprueba que el departamento de la policía no tiene contemplaciones en justificar gastos sin importar la cantidad de los impuestos de sus contribuyentes, a la hora de asistir a los agentes internacionales o no en las labores de investigación y en garantizar una buena calidad de sus actividades en lo que quiera que hagan cuando están de incógnito.


Suben a la planta y llegan a la habitación cerrando la puerta con llave, queda puesta en la misma cerradura algo girada.
G:
“Ponte cómoda en la medida que te sea posible.
Tienes hambre? Yo estoy, como decís vosotros… ¿famélico?
Podemos pedir cena en la habitación si lo deseas…”

“Bueno, es el momento de aclararte las cosas y has de saber…
Que el hombre de la cafetería pertenece a una red bien organizada de espías internacional que a su vez trabajan para un grupo de magnates denominados “Los Cien”. Cien son los apellidos de la clase mas alta y adinerada de este planeta y pretenden moldear al color de su propio prisma el mapa de la política mundial y son en gran medida los responsables de la desestabilización económica que estamos atravesando.”

“En tu búsqueda de una cura al cáncer hereditario asociado a una mutación del gen APC, estás avanzando mucho en los ensayos sobre el cromosoma 5, pero sabemos que alguien ha estado manipulando tus muestras para alejarte de la solución, mientras han copiado todo tu trabajo en otro laboratorio acercándose al objetivo final.”

“Aproximadamente en un año podrán sacar al mercado internacional una muestra alfa nominal suficientemente evolucionada, mucho más que satisfactoria de tu investigación para convencer a las grandes firmas de lo factible de sus palabras.
Te aseguro que han invertido mucho tiempo y dinero en conseguir los avances necesarios en esa búsqueda.”

“En ese momento pasarás a ser una molestia en la consecución de su negocio multimillonario y adivina que pasará contigo entonces.
Pero tranquilízate, no pueden desestimarte todavía porque sólo tu has logrado las muestras correctas en la dirección exacta.
Tu vida corre peligro por que eres la fuente de esos conocimientos.
Esa fuente de agua de la que no desean que nadie pueda beber…
Así funcionan ellos, sin rastros, vínculos o entidades que puedan apuntar a un origen o existencia.
Tristemente eres víctima de tu propio éxito y talento.”

“La buena noticia es que no estás sola y hemos decidido intervenir antes de que sea demasiado tarde y sobretodo para ti.”

Isabel perpleja...
“Pero esto es increíble, toda esta mascarada y maniobra política sobre unos estudios y años de trabajo enfocados a mejorar la calidad de vida humana terminan en asqueroso dinero?.”

G:
“Mucho asqueroso dinero que no puedes llegar a imaginarte dentro del sector farmacéutico entre otros.
Conoces otro poder capaz de despertar semejante interés y cooperación a nivel global?.

Con tu permiso voy a ducharme que ha sido un día muy largo y agitado vigilando a unos y persiguiendo a otros.
Sería muy recomendable que de momento no llames a nadie pero si realmente lo has de hacer no reveles tu posición o le digas a nadie donde estas alojada, comprendes?
Y dime por favor si quieres algo para comer.”

Ella solo asiente con la cabeza, entendiendo la situación.

El se pierde detrás de la puerta blanca del cuarto de baño y se oye cada vez más el repicar del agua sobre el mármol negro del interior de la bañera.
Es un sonido constante y calmado que relaja mucho a nuestra doctora y empieza a quitarse lo que queda del vestido de payaso mientras piensa en como ha podido verse inmersa en esta situación tan compleja como inverosímil.

No mucho rato después se abre la puerta del servicio y aparece cierto policía secándose el pelo, apenas cubierto por una toalla cerca de la cintura, dejando visible un torso bien formado, sin mucho vello y algo moreno.
Con ese aroma inconfundible a limpio y fresco de recién afeitado…
Esa fragancia que le trae dulces recuerdos de cuando ella todavía era pequeña y vivía en la casa familiar y por la mañana al despedirse su padre la besaba antes de irse a trabajar.

Giovanni:
Oh, te pido disculpas, enseguida me pongo ropa.
¿Has pensado que quieres comer?

Isabel no puede evitar mirar abiertamente semejante regalo para sus ojos, ese animal de oscuro pelaje e increíble fuerza interior.
No recuerda cuando fue la última vez que ha estado con un hombre como ese y que haya sido capaz de colmar todos sus deseos...
Mucho más tiempo hace aún, desde que vio algo así, tan cerca, hermoso y apetecible siendo a la vez un perfecto desconocido.
Esta es, quizá, una de sus fantasías eróticas inconclusas que está a punto de cristalizar en algo más que un sueño si consigue acallar esa estúpida voz interior que siempre te dice lo que es éticamente correcto o prudente.
Pero no es una pugna justa y apenas dura unos pocos segundos, pues muy por encima de toda controversia y antes que nada, primero es mujer.
Empieza a sentir cierto hormigueo algo más abajo de su estomago y se abandona al reino de los sentidos, acercándose despacio mientras empieza a perder ropa por el camino...


A media voz, casi susurrando se sorprende así misma contestándole:
“Sí, ya he decidido que quiero para comer...”


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A.Corvinus

Dedicado a la criatura más compleja y maravillosa que existe en el universo del ser humano…
Creadora de la vida y paraíso inexplorado por la mayoría de los hombres.
Dedicado a la Mujer.

"El Relato" IV Parte... Con La Miel En Los Labios... (Por "Helena de Troya")

En la tranquilidad de la noche, ya en su hogar, las notas de un selecto soul acompañaban sus pensamientos. Después de aquella locura que sin pensar había llegado a cometer (encontrarse en un hotel con un desconocido) empezó a imaginarse como iban a ser sus trayectos en tren. “¿Y si me encuentro con el payaso? ¿Y si de repente como la otra vez aparecen aquellas manos? Seguro me pondré a gritar o me entre el miedo y me quede paralizada… creo que cambiaré mi turno en el hospital por una temporada, así evitaré el mismo horario que tal vez tengan estos dos para dirigirse donde quiera que se dirigieran cuando toparon conmigo. Pero… (un sudor frío interrumpió su paz) pero y si el payaso no va de payaso y no lo reconozco? O ¿y si es el mismo que me sedujo con sus roces y me ha engañado totalmente?...
La tercera y última copa de vino la ayudó a reconciliar a su almohada con sus sueños.

A la mañana siguiente sus tacones la llevaron a la misma estación. Decidió hacer borrón a aquel capítulo misterioso que había vivido y no obsesionarse en si iba o no a tropezar con esa panda de miserables.
Como pudo se metió en el vagón, abarrotado como de costumbre. Por suerte, su trayecto discurrió sin ningún imprevisto. La emisora que cada mañana sintonizaba en un mp3 la ayudó a concentrarse en otras cosas.

Bajó del vagón, y su cuerpo siguió a sus pies entre la muchedumbre. Su mirada perdida se fijó en una espalda ancha que caminaba delante de ella. Le llamó la atención. Dio una risotada. El programa de las mañanas que sonaba solo en sus oídos, era de tono humorístico. Pero la espalda se giró. Su corpulencia admirable iba acompañada de unos ojos misteriosos a la vez que dulces y serenos. Una semi sonrisa salió de unos labios perfilados de simpatía. Sus cejas la saludaron.
Cabizbaja, sonrió y siguió adelante.
Cada mañana desayunaba frente al hospital, en una cafetería. Una vez servida miró a las mesas de alrededor a ver quien se estaba leyendo su periódico, el que cada mañana le gustaba leer. Alguien lo sujetaba frente a su rostro. Solo le faltaba que hubiera hecho los dos típicos agujeritos como para espiar…
Y sin poder verle el rostro se empezó a sentir incomoda. Volvieron a su mente el payaso y el ladrón. El timbre de un teléfono móvil interrumpió en la sala. El señor del periódico atendió la llamada. Ella se sorprendió y esta vez fue ella la que adornó sus labios con una sonrisilla: era el chico de la espalda ancha.
Vestía bien y olía mejor. Un zumo de naranja acompañaba su lectura. Y un cigarrillo apoyado sobre el cenicero hacía bailarle el humo por la cara. Le lloró la mirada. Y ella se imaginó consolándole, susurrando palabras de calma y paz.
El chico se guardó el móvil en el interior de la chaqueta. Dio el último trago y tras pagar salio del lugar.
Cuando ella se quiso dar cuenta, se le había casi pasado la hora de entrar a trabajar. Se dirigió a la barra a pagar.

-Te lo dejo aquí-dijo ella, hablando a un ocupado camarero
-Ah Isabel, no importa- y se acercó hacia ella- el chico que acaba de salir por la puerta ya lo ha dejado pagado- y se rió picaruelamente.
-¡¿Cómo?!- ya lo que le faltaba.
-Sí, como lo oyes. Pero es que además dejó esto para ti.-y le entregó una hoja doblada.
Como si de una bomba se tratara, la abrió lentamente. Notó como el camarero se quedo como esperando a que le dijera que ponía. Y dio unos pasos hacia atrás.
La nota decía:
"Siento haberte extirpado el alma. Prometo devolvértela. Pero devuélveme tú mi corazón”

Se sentó de nuevo en la silla. No se lo podía creer. Aquel hombre que la hizo excitarse en el tren, era el mismo que sostenía aquellos ojazos dulces y aquel cuerpo de pecado.
Como podía estar pasándole eso a ella. “Con lo normal que soy yo”…

Tras una dura jornada de idas y venidas a quirófano, Isabel terminó su turno. De nuevo la vuelta en ese vagón al que le erizó el bello cuando lo oyó llegar.
Quería encontrarse con él y hacer realidad sus deseos y acabar lo que empezaron en el tren.
-No te gires- le susurraron por detrás.
-No puedo, quién eres- otra vez el bello de punta
La rozó de la cintura haciéndola girar y mirarla de frente. Estaban a escasos centímetros.
“Por fin” gritaron sus ojos.
Mantuvieron esa mínima distancia y varios segundos sin decirse nada, sólo se comían con la mirada. El sentía que ella deseaba bajarse las bragas. Y ella quería hacer algo prohibido.

De repente como salido de la nada, como si se hubiera abierto una zanja bajo tierra y hubiera asomado como el mismo diablo, unos gritos afónicos, los despertaron de aquella nube en la que flotaban.
-¡Eh! Tú, ¡¡otra vez robando!!- era el payaso con el maquillaje hecho un borrón, recién abucheado del espectáculo, torpe entre la muchedumbre de aquel vagón que perplejo adivinaron la escena. Un abrigo largo y rasgado tapaba el disfraz.
Isabel dio un respingo hacia atrás, separándose de aquel apuesto “ladrón” y vigilando los pasos de aquel torpe payaso.
-¿Quien es?- le dijo el chico apuesto a Isabel.
-Esto me supera. Mira payaso, no quiero problemas, ruego que me ignores-le dijo dirigiéndose al payaso que ya sentía de cerca su aliento a bebida alcohólica, con la mirada perdida, casi lasciva.
-¡¡Es el tipo que te robó ayer!!- gritó el payaso. Su voz casi hizo eco.
-Mire, porqué no se va por donde ha venido- le dijo el chico apuesto.
-Siempre el mismo royo. Roba almas, corazones y dinero. Sí, sí, este tipo tan bien plantado, osa en amedrentar a un humilde actor de circo, para llevarse el alma desvalida de esta pobre dama. Y luego se la devolverá hecha añicos-gritó de nuevo.
Ella, agarrando con fuerza su bolso dio la espalda a la escena. Notó como mil ojos se clavaban en su nuca y sintió el peso de la vergüenza.



Llegó a su parada y dejó el monólogo que sólo interpretaba el payaso. A unos pocos pasos la mirada desafiante del “ladrón” condenaba dicha escena.

Bajaron con ella más personas que la arroparon por un momento. Aún así, necesitaba refrescar su nuca, se estaba agobiando. Así que entró en un baño publico de la estación. Siempre igual de sucios y abandonados. Eso si, un letrerito en la puerta indicaba que hacia solo media hora que una tal “Caqui” había pasado a limpiarlos…

Y ocurrió. Al salir del baño se sobresaltó al encontrarse allí plantado al payaso…

"El Relato" III Parte... Ladrón De Corazones (Por "Dinobat")

El payaso con toda la magnitud de su infelicidad no podía dejar de reflejar aquel bello rostro en su mente cansada de niños y lágrimas falsas. Trataba de hacerse la idea que de alguna forma mágica le vendría la luz del entendimiento y podría explicar a la dama en cuestión que el no le había robado, la policía sería un juego de niños, engrasar sus manos y al olvido todo aquello. Aquel dudoso payaso sabía quien era el ladrón y bien que lo sabía pues entre payasos y ladrones nada oculto existe en este planeta asqueroso donde existimos todos y cada uno de los mojones.

Aún molesta por el robo pero con la clásica curiosidad estúpida de las mujeres cuando de amores se trata, se debatía entre bajarse dos estaciones más allá o simplemente irse a su casa a jugar con un artefacto plástico. Por su mente se paseaban las sensaciones primarias a las que había sido sometida pocos minutos antes, “si todos los ladrones fueran así, pues que vivan los ladrones” se decía sin poder dar crédito a semejante irracionalidad. Su mano sudada aguantaba la llave de aquel hotel, en donde ella daba por descontado que volvería a sentir, volvería a vivir, después de tantos años de soledad mal vivida.

Siguiéndola a paso de vencedores y aún con la vestimenta de payaso encima se sentía como una mezcla de superhéroe con bandido angustiado. No podía quitar la mirada de aquellas piernas que rebozaban debajo de aquel abrigo corto, aquel abrigo que reflejaba los deseos ocultos de la verdad, aquel que pedía a gritos que le vieran, que le mimaran, que le dieran algo de cariño. Ella tratando de ordenar pensamientos ya había tomado una decisión, como todos los seres humanos, que sabemos lo que queremos solo que nos gusta explorar opciones para luego reprocharnos si las cosas salen mal.

El hotel era un lugar humilde pero limpio, uno de esos con muchas historias que contar. El dependiente saludó de manera cordial a la dama quien sin meditarlo mucho se encaminó al ascensor. Muy de cerca el payaso, a quien el dependiente por igual saludó sin poder dejar de pensar que los fetiches humanos habían alcanzado límites inimaginables. En un ascensor una mujer perdida, en el otro un payaso sin vida, los dos encaminados a una trampa tendida, sin saber se nos va el tiempo, y en esos momentos de duda simplemente necesitamos ayuda.

Entró a la habitación, luego de abrir las persianas y mirar abajo se quitó el abrigo y lo puso encima de la cama. Se dirigió al baño y se echó agua en la cara, robada y desolada por los momentos, volvió a mirar en el espejo los moretones de la batalla en el metro, aquella que le había hecho sentir de nuevo y por eso había seguido las pistas de lo desconocido. Se desabrochó la blusa la cual había perdido un botón, con suavidad se acostó y racionalizó que esperar era su única opción.

Con los nervios de punta y vestido de payaso entró a la habitación. Sus miradas se encontraron punzantes, invitando a la maldad a penetrar cada rincón de aquellas almas putrefactas. Ellos querían decir tantas cosas, pedir y dar explicaciones pero ninguna palabra salía al exterior. Se estudiaron por un rato, un momento, un segundo, una vida, se acercaron lentamente y decidieron dejar de un lado cualquier pregunta insomne que pudiera reventar aquel momento sublime.

El payaso quien desde su juventud solo sabía de acariciar a las fieras del circo, las cuales violaba en sus noches de soledad embistió cual toro enfurecido las caderas de la dama, ella dejando ser, pensando mal, sintiendo aquel, cerró los ojos para notar con cierto recelo que aquel olor no era el mismo del metro, que aquellas manos no tenían las mismas cavidades, que el toque mágico se había esfumado en un instante, que ese sueño pesadilla en aquel vagón no tenía recurrencia, aún así y con la desesperación propia de la edad dejó que el payaso jugueteara un rato, se dejó llevar por el vacío típico de aquellas escenas, reconoció que sentir es cosa de momentos y no del existir.

De golpe se quitó, se levantó y gritó “tu no eres el ladrón”, el payaso quien en ese preciso instante llegaba finalmente, solo podía estremecerse sin proferir palabra alguna, “tu no eres el ladrón maldito payaso sin destino”. El payaso ya volviendo en si, trataba de calmar a la dama, quien enfurecida se vestía a toda prisa sin poder dar cabida a la escena surrealista a la que había sido sometida por la curiosidad, o simplemente por la soledad. “Quien eres, payaso de mierda?”, gritaba la dama, el payaso trataba de mil maneras explicar en su sombría identidad que se había enamorado en un segundo y que con lujo de detalles podría él explicar.

Agarrando la lámpara del hotel como única arma visible, la dama amenazaba al payaso con partirle la cabeza como una patilla podrida, el payaso aún consternado trataba de explicar lo sucedido. Finalmente y luego de ponerse de rodillas, la dama accedió a escuchar la historia, la cual el payaso contó con lujo de detalles, desde el momento en que la vio hasta como escondió la tarjeta del hotel en su cartera para poder decirle todo. “Un momento dijo la dama, eso quiere decir que solo pusiste la llave del hotel?, y que hay del sobre?, a lo cual el payaso se limitó a mover la cabeza dando certeza que el no tenía nada que ver con el sobre.

El payaso continuó con su historia, en la cual hablaba de todo y de nada, de cómo le había visto en el metro y su belleza le había penetrado, luego de titubear por unos instantes decidió confesarle que conocía al ya famoso ladrón, a lo cual la dama no podía dar crédito y de nuevo le amenazaba con darle una golpiza con la lámpara. Ella desconcertada por los cuatro costados solo quería correr infinitamente hacia un nuevo horizonte, hacia una promesa vencida, a un lugar desconocido, donde el brillo de lo escindido diera razón a los sentidos. El payaso con las manos en posición de implorar le dijo, pues ahora somos dos, y tenemos que buscar, debemos encontrar al…después de una pausa prolongada soltó con un suspiro…al ladrón de corazones….


En la puerta del hotel se despidieron, el payaso aún rogando que le llamara para seguir en la búsqueda y ella sin poder creer aquella mañana escabrosa.
Tomando caminos distintos aceleraron sus pasos, tratando de alejarse de aquel ruidoso lugar, tratando de escapar una vez más de la existencia sombría del andar. Se volverían a encontrar era la pregunta sin respuesta por el mal, el destino es un juego que sin querer lanza los dados, o jugamos o pasamos pero nunca nos escapamos.

Al llegar a casa encontró en su buzón todas las pertenencias robadas, dio un brinco cuando leyó la nota que decía, “otro corazón robado, otra alma extirpada”…
Tomó su teléfono y marcó el número de inmediato, del otro lado un mensaje frío y distante con risa incorporada retumbaba en su oído…
“Nos vemos pronto, nos vemos en ese camino maldito que llaman vida…”


"El Relato" II Parte... Trocito De Realidad... (Por "Oriol")

Aún desconcertada asustada, aún con calor, se puso de nuevo el abrigo pues necesitaba salir de allí, necesitaba salir cuanto antes de esa estación, quería respirar, quería aire, quería llegar a esa ceniza intimidad de su casa, cerrar las puertas y…. sofocar. Irreflexivamente dejó caer la mano en el bolsillo del abrigo para coger el pase de salida.

De repente se percató de lo terrible: La habían robado. Volvió a mirar y remirar. La habían robado.

- ¡El bolso!- pensó. Dirigió su mirada al bolso, se ruborizó: El bolso también se encontraba abierto… en el fondo, sólo un sobre… un sobre anónimo… un sobre blanco que ahora sabía, su ladrón había puesto allí.

Lo sacó temerosamente. No se atrevía a abrirlo pues su mente, aún enviciada de lo ocurrido, le advertía de lo que podía acaecer: Algo le decía que ese sobre guardaba escrito, en letras de azul, una tentación de un alocado arrebatador Destino Rojo. Lo abrió despacio. Miró: Una dirección, un número y una tarjeta-llave de hotel. Leyó otra vez la dirección: Pasaje del muro s/n. Habitación 9 y se ruborizó.-¿Pero como era posible? Como era posible que “Ese” quien fuera, con ese olor a deseo, la hubiese robado… mmm... y ese olor y esa suavidad… ¿y porqué le dejó en su bolso un sobre con su número y llave de hotel?

Intentando evitar y romper con todo lo maldito que pasaba por su cabeza y con las mil imágenes que esa maldita llave y nota le creaban, se dispuso firmemente a salir de esa locura. Tenía que salir de la estación. Decididamente debía salir de esa maldita estación e ir a su casa… mañana por la mañana pensó, habría olvidado todo… y podría mentalmente reposar…

Anduvo con paso firme hacia la salida aún con el sobre en la mano y la tarjeta-llave de plástico todavía clavada entre la punta de sus dedos. Sin saber porqué, hizo una parada en seco ante un cartel de publicidad del andén. El cristal la reflejaba. Ver su blusa descolocada, y su vientre aún con la piel brizada la hizo titubear… quiso mirar de nuevo para volver a decidir…. La luz de la estación le daba esa calidez necesaria que atrapaba su vergüenza y algo demoníaco y frenético la empujaba sin pausa a regresar atrás, coger el metro e ir allí... O salía de la estación se marchaba a casa y olvidaba, o entraba y…

Bajó los ojos por un instante… tenía aún el poder de cerrarle las puertas a esa locura pero nada, ni un ruido, ni extraños cuerpos pasando a su lado, ni el estruendo angustioso de las ruedas del metro entrando en la estación de repente ya la pararían. El metro abrió sus puertas… y sin prudencia… este acogió su cuerpo.

II.

Cuándo desde la distancia él vio que ella volvía a entrar en el metro, tuvo el tiempo justo para meterse él también.

No podía creer lo que había hecho: Esa mañana, cuando él salía del circo en el que prestaba sus servicios como el Sr. Payaso, había contado los mismos chistes de todas las aburridas noches, se había bajado los pantalones ante el público y se había echado un pedo muy sonoro en la cara de otro payaso. Había botado lágrimas a chorros por sus falsos conductos lacrimales y se había caído de la silla en la que quería trepar con sus largos zapatos.

Su gerente de circo, por una vez compasivo con su mierda de vida, le había alquilado una mierda de habitación por dos noches… Él había caminado hasta la siguiente entrada del metro y así, había fumado un cigarrillo largo.
Antes de meterse en el metro, había visto a la muchacha esa que sin duda le había fascinado…
Aún no entendía como podía haber dejado caer el sobre en el bolso…
¡!Pero en que diablos estaba pensando cuando lo puso allí…!!! Quien putas le entendería… Que mierdas pensaría la policía cuando viera la habitación, y apareciera esta a su nombre…
Sabía que nadie le creería… quien iba a pensar y creer que un tonto y marginado de la vida, había dejado el sobre expresamente… para poder decir a esa chica… que él había visto como la robaban!

… EL metro se detuvo en una estación. Si como ya temía, ahora la chica esa iba a su hotel… solo quedaban dos estaciones.

Levantó la cabeza y pensó…

-Es hermosa-